• Nuevas adicciones

    La gran disponibilidad de los objetos adictivos, la alta incidencia de situaciones como el estrés, la soledad, la depresión son innegables caldos de cultivo para que nos atrape una adicción.

    Por ello, actividades gratificantes e inofensivas (las compras, el juego, el sexo, el trabajo, INTERNET, Móvil) pueden convertirse en una necesidad absoluta que esclaviza a la persona y le conduce a una enfermedad mortificante, progresiva, llena de riesgos como es la adicción.

    Cuando la afición a un objeto se torna una necesidad es cuando aparece la adicción. La diferencia entre una afición y una adicción viene marcada no solamente por la intensidad y la frecuencia sino también por la pérdida en el autocontrol.

  • Abuso de alcohol

    El alcoholismo es un estado de dependencia física y psicológica de la persona, que determina una serie de conductas dirigidas al consumo compulsivo y continuado de alcohol, pese a las consecuencias negativas (fisiológicas, psicológicas o sociales) que se producen. La presencia de pérdida del control para dejar de beber es un rasgo característico de las personas con dependencia alcohólica. La pérdida de control se refiere a la dificultad para controlar la cantidad de alcohol que se toma una vez que se ha comenzado a beber, o como la incapacidad para decidir continuar bebiendo o no en una determinada situación.

    Dentro de los objetivos iniciales que se establecen en psicoterapia, está el de hacer consciente a la persona del problema, de las consecuencias negativas que tiene ese consumo para su salud.
    Así como llevar a cabo un estilo de vida equilibrado con una alta percepción de calidad de vida, no consumir alcohol y afrontar con éxito el deseo de consumo.

  • Ludopatía

    Si la persona juega con una determinada frecuencia, invirtiendo cantidades de dinero superiores a sus posibilidades y dedicando mucho tiempo a esta actividad, llegará un momento que este comportamiento interferirá de forma importante en su vida:
    · A nivel personal es habitual sentirse ansioso, deprimido y con un pobre concepto de sí mismo.
    · Trae consigo problemas con el dinero y mentiras para ocultar la cantidad que se lleva invertido...
    ·A nivel laboral, interfiere en el rendimiento y provoca absentismo · . Problemas sociales (se necesita invertir cada vez más tiempo en el juego, por el que se resta tiempo a otras actividades como es el estar con amigos, familia, pareja…);
    La persona se siente cada vez más aislada, sola y triste.

    A pesar de todos estos problemas, la persona se siente incapaz de dejarlo.
    A través del tratamiento psicológico la persona irá aprendiendo paulatinamente a controlar su impulso a jugar.