Qué es la ansiedad?

La ansiedad es algo bueno ya que permite acercarnos a nuestros deseos, preferencias y objetivos.

Básicamente es un conjunto de sensaciones molestas y de tendencias a la acción que le permiten darse cuenta de que ocurre  o puede ocurrir hechos desagradables, es decir, cosas que van en contra de sus deseos, y que le avisan de que tendría que hacer algo al respecto.

Así, por ejemplo, si corre el peligro de ser atacado y DESEA permanecer a salvo, tiene varias posibilidades de acción: huir, luchar contra su atacante, buscar protección, etc.

De igual forma, si pensara que corre el peligro de perder el trabajo, y realmente deseara conservarlo, seguramente estaría inquieto o ansioso y elegiría tomar alguna tipo de determinación: hablar con su jefe, esforzarse más en sus tareas, buscar otro trabajo, etc.

Por lo que la ansiedad surge cuando se desea algo y ve que es posible que no lo obtenga, o cuando no lo desea y se da cuenta de que corre el peligro de tener que pasar por ello.

Desgraciadamente, hay muchos tipos y niveles de ansiedad y algunos de ellos son malsanos y autodestructivos.  Esto nos lleva a hablar de dos tipos de ansiedad: ansiedad positiva o sana (que se puede describir como inquietud, vigilancia o precaución)  y la ansiedad negativa o insana, destructiva y perjudicial para las propias necesidades básicas.

Bajo la etiqueta de ansiedad negativa se engloban distintas dificultades. Todas ellas tienen en común una misma emoción: EL MIEDO. La ansiedad tiene que ver, entonces,  con la dificultad para gestionar nuestro miedo.

Puede aparecer en situaciones específicas ( lo que se llamaría fóbia específica: a la sangre, inyección, a las alturas, a animales, etc), o ser de orden social (fóbia social y a la evaluación negativa que nos realicen los demás) o presentarse como distintas preocupaciones sobre aspectos de la vida cotidiana ( lo que se conoce como ansiedad generalizada). Cuando no obedece a un estímulo amenazante externo, sino que es vivida como procedente de la interioridad psíquica del individuo se le conoce con el nombre de angustia.


Este miedo lo notamos en nuestro cuerpo y también en nuestra mente. Los síntomas más frecuentes son:

1. A nivel cognitivo-subjetivo:   preocupación,  temor,  inseguridad,  dificultad para decidir,  miedo,  pensamientos negativos sobre uno mismo,  pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros,  temor a que se den cuenta de nuestras dificultades,  temor a la pérdida del control, dificultades para pensar, estudiar, o concentrarse, etc.

2.A nivel fisiológico :sudoración,  tensión muscular,  palpitaciones,  taquicardia,  temblor,  molestias en el estómago,  otras molestias gástricas,  dificultades respiratorias,  sequedad de boca,  dificultades para tragar,  dolores de cabeza,  mareo,  náuseas,  molestias en el estómago, tiritar, etc.

3. A nivel motor u observable:  evitación de situaciones temidas,  fumar, comer o beber en exceso,  intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.),  ir de un lado para otro sin una finalidad concreta,  tartamudear, llorar,  quedarse paralizado, etc.


Más de un 15% de la población general llega a sufrir alguna vez a lo largo de su vida algún trastorno de ansiedad, que consiste en una serie de reacciones (a nivel cognitivo, fisiológico y motor) demasiado intensas, o demasiado frecuentes, o simplemente poco ajustadas a la situación en que se encuentra el individuo. Estas manifestaciones llegan a ser patológicas en muchos casos, dificultando la vida normal  de estas personas, o haciéndoles sentir experiencias muy desagradables en algunas situaciones. 

  • Fobia social

    La fobia social, se caracteriza por miedo persistente y acusado a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas.
    Puede darse solamente en situaciones concretas (comer o beber en público, escribir o hablar ante otros, etc.) o presentarse de forma más generalizada ante diversas situaciones sociales.

    En la fobia social de tipo generalizado las personas restringen su vida social por temor a que los demás les vean temblar, enrojecer, sudar, o simplemente parecer ridículos.

    Este temor a la crítica negativa puede a su vez, referirse a la aceptación social global, o referirse a un área determinada de su vida como el establecimiento de relaciones íntimas, la relación con personas de autoridad y/o ejecución de tareas en presencia de otros.

  • Angustia y ataques de pánico

    Las personas que lo padecen sienten, de forma bastante repentina y durante un periodo de tiempo limitado (suele oscilar entre uno y diez minutos), un profundo miedo o un gran malestar. Estas sensaciones desagradables son tan intensas que quienes las sufren suelen creer que están enfermos (“me voy a marear”, “me va a dar un ataque al corazón”, “me voy a volver loco”) o que, por ello, tienen la necesidad de escapar de la situación o recibir ayuda de algún tipo.

    La crisis de angustia viene siempre acompaña por un conjunto de sensaciones orgánicas y por una serie de pensamientos.

    Entre las sensaciones las más habituales son: palpitaciones fuertes del corazón, sudoración, temblores o sacudidas, falta de aliento o ahogo, sensación de atragantarse, opresión o malestar en el tórax, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad o mareo, aturdimiento, sensación de "falta de realidad" y de "estar fuera del cuerpo", hormigueos en los miembros y escalofríos o sofocos.

    Por su parte, los pensamientos más frecuentes son el miedo a perder el control, infarto, etc..

  • Trastorno Obsesivo Compulsivo

    Las dudas, preocupaciones y creencias supersticiosas son comunes a todos pero cuando se hacen excesivas y dificultan la vida normal es cuando aparece el problema.
    Este problema se llama trastorno obsesivo compulsivo.
    Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen e invaden una y otra vez la mente en contra de la voluntad de la persona. El/ la que las sufre no quiere tener esas ideas, las encuentra inaceptables, absurdas e ilógicas pero no las puede evitar.
    El tema de preocupación puede ser preocuparse excesivamente por la suciedad o los gérmenes y obsesionarse con la idea de estar contaminado o contaminar a otras personas. Otro tema de preocupación es el temor a causar daños o que le pase algo a los padres y familia; ideas agresivas o de contenido sexual, religiosidad excesiva, pensamientos prohibidos, necesidad de simetría, necesidad de confesar...
    Las compulsiones suelen estar relacionadas con las obsesiones en la medida en que la persona que padece la obsesión INTENTA LIBRARSE DE ELLA A TRAVÉS DE COMPORTAMIENTOS que la persona realiza una y otra vez PARA LIBRARSE DE LA OBSESIÓN.
    Ejemplos: Lavarse, repetir una acción hasta hacerla "bien", asegurarse de haber cerrado la puerta, de haber cerrado el agua..., tocar, contar objetos, o hasta un determinado número, ordenar, acumular (no poder tirar nada), rezar...