Trastorno bipolar: vivir al límite

Vivir al límite: Trastorno bipolar!

                

Vivimos en una cultura que celebra los extremos: más grande, más rápido, más alto… empujándonos a hacer más durante el día, el año… durante la vida.

Y es que, para la mayoría de nosotros, el extremo es algo ocasional. Es un punto al que llegamos durante un leve tiempo para luego volver a una línea base intermedia de nuevo.

¿Pero qué ocurre cuando dicho extremo se convierte en el día a día?

Para la mayoría de las personas que sufren este trastorno las experiencias de la vida diaria son extremas.

Sus estados de ánimo cambian de eufóricos a profunda tristeza. Y es que en esta enfermedad están alterados los mecanismos que regulan el estado de ánimo.

Mecanismo estabilizador del ánimo

En ocasiones normales, nuestro cerebro cuenta con un mecanismo que controla o estabiliza nuestro estado de ánimo. Tanto si nos toca la lotería como si nos pasa algo muy malo, nuestro cerebro está diseñado para que al cabo de un tiempo estabilicemos nuestro humor y que esa situación no nos descontrole.

Es un mecanismo que nos protege de los estados de ánimos extremos, haciendo que no nos instauremos en ellos y que, por muy extrema que sea la situación al cabo de un tiempo volvamos a una línea base intermedia.

Cuando este mecanismo no está bien ajustado aparece el descontrol en nuestro estado de ánimo.

Para aprender a manejar esta dificultad es importante conocer que factores intervienen en esta descompensación.

La psicoeducación es un tipo de terapia que nos ayuda a manejar este problema; esta terapia, a través de una serie de sesiones, trata de dar información de lo que es el problema (en qué consisten los episodios de depresión y los episodios de manía o hipomanía), la importancia de tomar conciencia de la enfermedad y de iniciar el tratamiento adecuado, tanto farmacológico como psicoterapéutico. También se recibe información sobre uno de los principales factores de riesgo de recaídas, como es el consumo de drogas y de sustancias tóxicas (alcohol, cocaína…) incluso sustancias excitantes como la cafeína pueden suponer un plus en el riesgo de recaídas.

Esto junto con un entrenamiento adecuado acerca de la detección precoz de nuevos episodios para que sea la propia persona la que detecte todas aquellas señales de recaídas ( lo ideal es que se anticipen lo máximo que pueda) permite normalizar la vida de las personas con trastorno bipolar.