Desarrollo personal

El trabajo de crecimiento personal que  realizan  en Abril psicología, está basado en la teoría y práctica de la  psicologia humanista. La misión final que busca es  la de ayudar a conseguir autoconocimiento, satisfacción y autoapoyo. Para alcanzar esta meta es  necesario recuperar la espontaneidad y capacidad de sentir y expresar de forma directa y creativa. Dejar de estar anclados en el pasado o pensando y moldeando nuestro futuro para así entregarse a las actividades presentes del aqui y ahora. Se trata de que te conectes contigo mismo para cambiar tu realidad y ampliar tu capacidad de disfrutar de la vida.

Terapia Gestalt

La Terapia Gestalt es un modelo de psicoterapia que  describe el  funcionamiento psicológico sano: nos habla de cómo los seres humanos se desarrollan y adaptan más o menos creativamente a su medio, y sugiere la forma que deberían tener las relaciones humanas para ser sanas y creativas. Las psicoterapias humanísticas en general, y la Gestalt en particular, ponen énfasis en sentir, vivenciar, descubrir y explorar; solamente después de vivir estos procesos psicológicos cobran importancia otros como pensar, conceptualizar y comprender. El principio básico que defiende es que los cambios que se facilitan en terapia ocurren como resultado de un proceso vivencial,  que perminte tomar conciencia de lo que está ocurriendo realmente.
Esta terapia ofrece la auto - realización al individuo sirviéndose de experimentos (vivencias) que enfatizan la toma de conciencia dirigida hacia el aquí y el ahora.
La Terapia Gestalt es algo más que una psicoterapia, es un modelo de funcionamiento psicológico,  pero también un modelo de funcionamiento social, una filosofía vida e incluso un sistema conducente al “crecimiento personal”.

Bambú Japonés (cuento Zen)

Hace mucho tiempo, dos agricultores iban caminando por un mercado cuando se pararon ante el puesto de un vendedor de semillas, sorprendidos por unas semillas que nunca habían visto.

“Mercader, ¿qué semillas son estas?”, le preguntó uno de ellos.

“Son semillas de bambú. Vienen de Oriente y son unas semillas muy especiales”.

“¿Y por qué habrían sido de ser tan especiales?”, le espetó uno de los agricultores al mercader.

“Si os las lleváis y las plantáis, sabréis por qué. Sólo necesitan agua y abono”.

Así, los agricultores, movidos por la curiosidad, compraron varias semillas de esa extraña planta llamada bambú.

Tras la vuelta a sus tierras, los agricultores plantaron esas semillas y empezaron a regarlas y a abonarlas, tal y como les había dicho el mercader.

Pasado un tiempo, las plantas no germinaban mientras que el resto de los cultivos seguían creciendo y dando frutos.

Uno de los agricultores le dijo al otro: “Aquél viejo mercader nos engañó con las semillas. De estas semillas jamás saldrá nada”. Y decidió dejar de regar y abonarlas.

El otro decidió seguir cultivando las semillas con lo que no pasaba un día sin regarlas ni abonarlas cuando era necesario.

Seguía pasando el tiempo y las semillas no germinaban.

Hasta que un buen día, cuando el agricultor estaba a punto de dejar de cultivarlas, se sorprendió al encontrarse con que el bambú había crecido. Y no sólo eso, sino que las plantas alcanzaron una altura de 30 metros en tan solo 6 semanas.

¿Como era posible que el bambú hubiese tardado 7 años en germinar y en sólo seis semanas hubiese alcanzado tal tamaño?

Muy sencillo: durante esos 7 años de aparante inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistemas de raices que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después la planta.

 

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